Regalar mega cookies

18 diciembre 2016

Galletas de chocolate y arándanos

La Navidad es una época dulce en más de un sentido y, en cuanto se acerca, me entra el ansia viva de galletas. Es superior a mí. Tengo que sacar el azúcar [ que apenas sale de la despensa el resto del año ] y encender el horno o podrían entrarme convulsiones.



Generalmente me gusta probar recetas nuevas, pero durante estas fechas voy a lo seguro y a lo que sé que va a gustar. Porque a toooodo el mundo le gustan las galletas caseras. Para estos momentos tengo mi súper receta de cookies, que además se puede tunear y adaptar a cada situación. Esta vez le he puesto arándanos y pepitas de chocolate con leche y blanco, pero otras veces las he hecho con nueces, pasas, avena, etc... Me gustaría aprovechar el cookie swap virtual de Good Mood para compatir la receta con vosotros.



La receta la podréis encontrar en el número 6 de Good Mood, Loaded Sugar Cookies, en la página 20 ]. En esta versión que hago hoy formé galletas de tamaño XL, por lo que el tiempo de horneado también varía. En este caso me llevó 12 minutos para que estuviesen crujientes por el borde y más blanditas por el centro. Una pasada de galletas.




Yo este año pienso hacer tres veces la receta y llevar todas las galletas a mi casa por Navidad. Somos un montón [ ¡ni más ni menos que siete hermanos! ] y nos encantan las galletas. A mí me gusta mucho el tiempo en familia y hornear algo para todos ellos es una muestra de cariño muy especial. Me imagino desayunando galletas hasta el fin de las vacaciones... pero, conociéndonos, no creo que pasen de la segunda tarde.



Espero que se os haya hecho la boca agua y que os paséis a por la receta. Os aseguro que no os va a defraudar. Eso sí, ¡no las hagáis solo con pepitas de chocolate porque podrían acusaros de haber comprado Chips Ahoy y quedaros tan anchas!

¡Que paséis una Feliz Navidad!
  

Cómo hacer pizarras decorativas perfectas

18 octubre 2016

Llevo tooodo el verano decorando pizarras para las bodas de mis amigas y mi hermana. Ya os he comentado en Instagram que este año hemos ido a 11 bodas, así que os aseguro que en total han sido unas cuantas pizarras, jeje.



La idea la tuvo mi amiga Pili, que se casaba en junio y quería decorar un par de rincones con unas pizarras que a la vez indicasen a los invitados lo que tenían que hacer. Que si déjame un comentario, que si hínchate de cupcakes... ya sabéis, lo ideal en una boda.



El caso es que de la primera a la última pizarra ha habido un camino de aprendizaje curioso en el que he desarrollado cierta técnica. Como sé que algunas de vosotras disfrutaríais de lo lindo haciendo una, y que además muchas tenéis una letra preciosa, os dejo 4 consejos para que os quede una pizarra perfecta. Empecemos por las cosas que necesitaréis...
  • Una pizarra negra.
  • Un rotulador blanco para pizarra (el mejor que he usado es el de Posca).
  • Unos discos de algodón.
  • Un chorrito de quita-esmaltes.
  • Lápiz y goma de borrar.

1. Prepara la base

La mayoría de las pizarras que encontrarás por ahí son un poco "plasticosas". Tienen la superficie demasiado brillante y hermética, así que la tinta de tus rotuladores de pizarra no agarrará bien. Pero si le pasas un algodón con un poco de quita-esmaltes (yo utilizo uno sin acetona), retirarás parte de la protección que lleva.

Este es quizá el mejor consejo de todos. A partir de entonces, la pizarra parece de mucha más calidad y la pintura que utilices agarrará mil veces mejor. ¡No olvides este paso!



2. Un look desgastado

Después del primer par de pizarras que hice, me di cuenta de que quedaba un poco raro que se viesen tan nuevecitas. Las que se ven en Pinterest están cuidadas al detalle y tienen esto en cuenta. Por suerte para todas es muy fácil de hacer. Sólo tienes que emborronar un poco la pizarra con lápiz y luego borrar acá y allá. Después haz lo mismo con la tiza y la esponjita que suele venir en el pack. Et voilá! Como si llevase colgada en casa un par de años.



3. El lápiz primero

Este paso puede parecer de perogrullo... o quizá yo soy una ansias. Por muy buena letra que tengas y muchas ganas que tengas de lanzarte con tu Posca blanco, será mejor que dibujes tu diseño a lápiz primero. Te ayudará a distribuir mejor el diseño en el espacio y te servirá de guía. Y si tienes que borrar, mejor. ¡Más desgastada quedará la pizarra!



4. Paciencia al terminar

Importantísimo. Yo primero hago un trazo fino y dejo secar unos minutos. Después me paro a hacer los trazos gordos y los adornos. Lo hago así porque volver a incidir sobre un dibujo con la tinta aún fresca puede acabar en desastre. ¡Ah! Y siempre mejor ir de arriba abajo y de izquierda a derecha para evitar posar la mano en algo que aún no haya secado... Lo digo por experiencia. No os dejéis llevar por la impaciencia, que esto lleva sólo unos minutillos más. Gracias al quita-esmaltes, la pizarra se vuelve más absorbente y secará antes de lo normal.



Y esto es todo, amigas. Ojalá os venga de vicio, ya sea para decorar la casa o algún evento chulo que estéis montando. Si es así, me haría mucha ilusión que me enseñéis cómo os ha quedado. Y si conocéis algún otro truquillo que nos pueda venir bien a todas, ¡compartidlo en la sección de comentarios! Agregaré los mejores al post original según los vaya recibiendo.

¡Besotes y hasta el lunes que viene!
   

Bienvenida Jimena

04 julio 2016

Ahora somos uno más...

El 22 de junio nació Jimena, ¡por fin! Soy impaciente y llevaba esperando el momento desde hacía meses... Tenía la absurda esperanza de que se me adelantaría un poco, y también de que sería un parto natural, pero no fue así. Jimena es una pequeña okupa que hemos tenido que desalojar, jeje.



Hace dos semanas tuve la última sesión de monitores y después un reconocimiento en la consulta de mi ginecólogo... y nada. "Todo muy verde aún" me dice, tal como me había dicho en cada una de las últimas cuatro citas. La enana no se quería encajar y después de unas semanas nos íbamos convenciendo de que no lo iba a hacer, así que decidimos programar una cesárea porque el calor ya se me estaba haciendo insoportable. Esto del calor y el embarazo es como para planificar cuándo quieres concebir a tus hijos, ¿eh?
  
La cesárea me tenía un poco muy acojonada, pero fue muy bien y me estoy recuperando fenomenal. Sin duda mucho mejor que cuando nació Isabel [ que también fue una cesárea, pero no programada ]. Mi madre vino a echarnos una mano durante los primeros días, y menos mal. A veces parece que Isabel era un bebé hace tan solo unos días, pero se nos ha olvidado muy rápido y los recién nacidos impresionan. Además a mí me ha venido genial que me cuiden un poco y me dejen dormir.



Jimena es buenísima, he vuelto a tener suerte. Isabel ya lo fue. Mis amigas me decían que en lugar de un bebé me había tocado un peluche porque apenas lloraba y dormía todo el rato. ¡Pues Jimena igual! Llora un poco más porque sí se acuerda de cuándo le toca comer [ a Isabel había que despertarla ], pero sólo nos despierta una vez por la noche, duerme que da gusto y come muy bien. Y de momento creo que me ha supuesto menos lavadoras que su hermana mayor, jeje.

Aún nos estamos aclimatando a esta nueva situación que es la bipaternidad. Está siendo todo un reto, sobre todo desde que mi madre tuvo que volverse a su casa, pero también está plagado de momentos bonitos. Lo que más me gusta es ver lo entusiasmada que está Isabel con su hermanita, aunque aún no ha pillado el concepto del todo. La llama cuando llega a casa de la guardería, la saluda, la acaricia, pone cara triste cuando la oye llorar... ¡y yo me derrito! 



Ya iré contando más, que esto acaba de empezar... pero de momento me encanta ser bimadre. Espero que no te canses de ver fotos de mi "nueva retoña" en Instagram, ¡me temo que va a ser el tema principal de mi verano!